Discriminación, la rutina de las trabajadoras domésticas

A esta discriminación se suman los bajos salarios, puesto que no existe una estandarización sobre cuánto debería pagarse.

Las trabajadoras del hogar en México constituyen uno de los sectores que sufren mayor discriminación racial y social, que se ve reflejado en los bajos salarios y la falta de protección, además que es un gremio que labora de forma aislada y sus condiciones son más precarias, afirmó Mercedes Pedrero Nieto, investigadora del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM. “En México hay incapacidad legal para protegerlas, la situación se ha empantanado porque se piensa en una relación obrero-patronal común y corriente, como si el hogar fuera una gran empresa, y eso no es viable para una familia”. En el marco del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar que se celebra este 30 de marzo, la investigadora aseguró que a esta discriminación se suman los bajos salarios, “puesto que no existe una estandarización sobre cuánto debería pagarse.

En Europa su remuneración es de nueve euros (más de 190 pesos) por hora; en Estados Unidos, de 9.28 dólares (más de 175 pesos) por hora, y en nuestro país el pago es por jornada laboral (de 6 a 12 horas, dependiendo del patrón)”

Informó que según datos del Sindicato Nacional de Trabajadoras del Hogar en México, el 70% de las trabajadoras del hogar gana menos de dos salarios mínimos, y el 30% menos de uno; ocho de cada 10 no están afiliadas al seguro social; ocho de cada 10 no tienen pensión de retiro; siete de cada 10 son de ascendencia indígena; siete de cada 10 no tienen ninguna prestación formal y nueve de cada 10 no tiene un contrato escrito. “Quienes protegen a sus trabajadores domésticos suelen hacerlo de forma particular, pues el Seguro Social, además de los trámites, es muy costoso para el empleador. Para el tipo de salario que se otorga no se puede cumplir fácilmente con las cuotas”. Mercedes Pedrero Nieto aconsejó que es necesario hacer estudios para definir un mínimo estándar que dignifique esta labor, que tome en cuenta la situación económica, la carga de trabajo y la tasa de vida de la población, entre otros factores.


Fuente: Bajo Palabra

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