Con lágrimas, cariño y tristeza, acapulqueños recuerdan a víctimas de “Paulina”

Al conmemorarse el 21 aniversario luctuoso de las víctimas mortales que el huracán “Paulina” dejó a su paso por el puerto de Acapulco, con lágrimas, cariño y tristeza a la vez acapulqueños habitantes del anfiteatro de la ciudad recordaron a amigos, familiares, vecinos y conocidos que perecieron en la trágica madrugada del 9 de octubre.

Ayer a temprana hora en la instalación de la ofrenda floral y guardia de honor por parte de autoridades del municipio, así como en la tarde noche donde se celebró una misa por las personas acaecidas en la Plaza de la Esperanza de la avenida Cuauhtémoc, acapulqueños recordaron lo ocurrido en aquel día imborrable en la memoria de Acapulco, donde a su paso “Paulina” arrebató la vida de decenas de personas, así como hogares y demás bienes materiales.

Con el rostro cubierto de lágrimas y sollozos,  doña Esther Bernabé, habitante de la colonia Palma Sola-Fovissste donde cruza el cauce del río de El Camarón narró para Enfoque Informativo el terrible despertar de aquel 9 de octubre, donde las casas de su alrededor habían desaparecido junto con las familias que habitaban en ellas y que en donde había hogares, solo habían enormes piedras, familias que refirió nunca fueron localizadas.

Con una voz entrecortada por un nudo en la garganta, recordó a sus vecinos, los señores Enrique y Silvia, “unas personas muy queridas y valiosas para mi… fueron mis vecinos, únicamente se salvó su hija porque ella en ese entonces estudiaba en Chilpancingo y un día antes ella se había ido y pues la sorpresa al despertar es que mis vecinos ya no estaban, ya no había nada de casa, desaparecieron como por arte de magia y así como ellos, muchos más que se fueron con el agua, algunos los encontraron pero a mis vecinos no”.

Limpiándose las lágrimas con las muñecas de sus manos, la señora Esther dijo que desde aquel día y hasta la fecha, diariamente da gracias a Dios por la vida y porque en aquella noche nada les pasó a sus familiares e hijos, detallando que su casa solo era separada por un pasillo de sus desaparecidos vecinos, enfatizando que si bien las cosas materiales se recuperan, una vida jamás y que los recuerdos siempre permanecerán aunque se traten de olvidar.

“Fue gente que uno apreció y aun así que eran personas que uno conoció como vecinos duelen; yo la verdad  diariamente doy gracias a Dios porque a mi familia ya mis hijos no les pasó nada y estábamos en la misma situación, solo había una separación de casas de las que se fueron; yo les digo a mis hijos que ese día volvieron a nacer porque nada les pasó”, comentó.

Dijo que aunque físicamente ya no están, los vecinos y conocidos victimas de “Paulina” siempre vivirán en la mente y corazón de quienes no los olvidan, “siempre los recordamos y son cosas fuertes que no se olvidaran”.

Precisó que desde hace 21 años y como sobreviviente de “Paulina”, trata de compartir su vivencia con las demás personas a fin de hacer conciencia de no habitar en lugares peligrosos, aunque a su vez refirió que las necesidades de las familias las obligan a vivir en dichos sitios.

“Pero las cosas de la naturaleza uno no las puede detener, lo único que queda es prevenir y eso es lo que hacemos, una prevención desde casa; la colonia Palma Sola fue la colonia donde más personas y familias perecieron y al recordarlas es imposible que no vuelva la sensación de tristeza; es algo inolvidable, es difícil recordar esos momentos porque a nadie se le desea, nadie quisiera que sucediera estas cosas porque uno se acuesta bien y despierta con otra realidad”, puntualizó.

 

 


Fuente: Enfoque

 

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