“Gobiernos abandonaron al sector pesquero de Acapulco”, lamentan

Ángel Peláez Acosta aprendió a pescar por diversión hace 35 años, invitado por un grupo de amigos, hasta que al formar una familia se volvió un oficio para obtener dinero. Este pescador es otro de los acapulqueños que pone un ojo en el pasado y le entra la nostalgia por los buenos tiempos, aquellos en donde en un solo día podía sacar hasta tres mil pesos vendiendo las diferentes especies anfibias que atrapaba en la bahía; en los tiempos que corren es un éxito sacar al menos mil pesos en su venta diaria. En la actualidad, el sector pesquero de Acapulco está en crisis, señala, debido al abandono de las autoridades que en más de 15 años no han aplicado proyectos de fomento económico para este sector. Lamenta que la pesca sea “uno de los sectores más olvidados y desprotegidos” por los gobernantes locales.

 

 Gobiernos abandonaron al sector pesquero de Acapulco, lamentan

 

Ángel es parte de la Cooperativa de Pescadores Rivereños, que ocupa la franja que va desde Icacos hasta la zona tradicional de Las Hamacas, misma que está integrada por 15 familias, que se ven obligadas a “rolar” sus mesas para que todos puedan sacar el producto del día. Ángel Peláez dice que “la bahía de Acapulco es rica en peces, pero no es explotada correctamente por la iniciativa privada ni por los gobiernos de los tres niveles”.

El pescador dijo que desde el gobierno de René Juárez Cisneros el sector pesquero de Acapulco no recibe un estímulo. En los primeros años del siglo, recibieron del gobernador 50 mil pesos que se repartieron entre 10 familias. Han pasado cuatro gobernadores, Zeferino Torreblanca, Ángel Aguirre Rivero, Rogelio Ortega y Héctor Astudillo, y ninguno ha puesto los ojos en la pesca acapulqueña como proyecto de desarrollo.

Ángel comenta que la peor temporada para pescar es el tiempo de lluvias, pues deben estar más pendientes de los comunicados de la Capitanía del Puerto que de las especies que saldrán a pescar. Detalla que para los pescadores su actividad no tiene hora de salida, a pesar de no estar en altamar. “Nuestra vida se desarrolla en nuestro lugar de trabajo”, dice, “la jornada de trabajo es ruda, va de las 5 de la tarde hasta el amanecer del siguiente día, aprovechamos la madrugada y muy temprano tenemos que vender todo el pescado fresco”. El pescador dice que los acapulqueños solo consumen el pescado fresco y saben reconocerlo; desde el centro de la bahía capturan especies como pargo, huachinango, jurel, barrilete, curbina, sierra, ronco, flamenco y el cocinero, para ofrecerlos a unos pasos de La Costera.

 Gobiernos abandonaron al sector pesquero de Acapulco, lamentan

 

Comenta que el gobierno debería preocuparse por aplicar proyectos productivos que tengan que ver con la bahía, que ayuden a reproducir más pescado, con lo cual se generarán mayores fuentes de empleo, sobre todo para las generaciones que siguen los pasos de estos pescadores y no tienen oportunidades de trabajo ni de desarrollo personal.

Señaló que en la cooperativa hay 30 jóvenes que laboran de forma informal y van creciendo de acuerdo a como “les vaya en la pescada”, que es en quienes deberían enfocarse las autoridades.

Propuso que se debe invertir en mayor infraestructura de playa, pero sin descuidar las obras, como lo hizo el alcalde Evodio Velázquez que dejó inconclusa la construcción de baños en la playa Icacos, que es visitada por miles de turistas al año. Ángel Peláez, que tiene dos hijos, uno de 18 y otro de 11 años, explica que la pesca es todo un arte en Acapulco, pero no se está heredando a las futuras generaciones. “Los jóvenes deberían estudiar carreras que tengan que ver con el mar, no las comunes como lo son medicina, derecho o pedagogía. Jóvenes que podrían dedicarse a pescar para toda su vida, como cuando él empezó a los 20 años, cuando sus amigos lo invitaron a pescar y aprendió la técnica de la lancha y las redes para pasar el rato, hasta que se vio obligado a conseguir dinero para su esposa y sus hijos.

 


Fuente: Bajo Palabra

 

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