Diez años de sequía, 180 minutos delirantes y ¡Chivas campeón!

Chivas dejó atrás casi 11 años de sequía y volvió a tocar la gloria. Con autoridad, dramatismo y también polémica, el Rebaño derrotó 2-1 (4-3 global) a unos Tigres que esta vez no tuvieron a André-Pierre Gignac en plan de salvador.

Tampoco pudieron contra la calidad de once mexicanos que pondrán en las vitrinas rojiblancas el título número 12 del club, para alcanzar al América como el más ganador en la historia.

Pareció que el 2-2 de la ida fue benéfico para el Rebaño porque no hubo dudas en su planteamiento. Así lo mostraron al minuto 17, cuando Alan Pulido recibió un balón en el área y su intuición goleadora le hizo tocar el balón al lado derecho de Nahuel Guzmán, quien no pudo hacer nade por evitar la caída de su marco para el 1-0, para el que colaboró Oswaldo Alanís con un gran pase.

Estaban obligados, pero enfrente tenían a un equipo ordenado, que no se desconcentraba. Aun así, Tigres tuvo un par de oportunidades, pero Gignac no encontró el marco en el momento clave.

Al 70′, el estadio rojiblanco estalló en júbilo cuando el Gallito Vázquez tiró al marco de Nahuel, en el camino se encontró el cuerpo de Francisco Meza, el balón pegó en el poste y caprichosamente fue metiéndose al marco de Tigres para el 2-0 (4-2).

A cada minuto que pasaba, más ruido y más ilusión de la afición que colmó su casa para buscar un título como local. Porque si pasaron 10 años de sequía, fueron prácticamente 20 de no celebrar un campeonato en casa.

Pero por si faltaba dramatismo, llegaron las rencillas y el gol felino. Nahuel buscaba guerra con un irónico Rodolfo Pizarro, a quien Jesús Dueñas derribó empujándolo del rostro en un conato de bronca.

Tras ello cayó el 2-1 de Ismael Sosa al 88’ con un disparo raso y cruzado, además de un último momento polémico porque Sosa punteó el balón y Pereira le chocó la espinilla sin que el árbitro se animara a marcar penal.

Así llegó el silbatazo final y el título rojiblanco. Tras ello, el delirio de 40 millones de aficionados del Rebaño, de un plantel que hizo historia al ganar Copa y Liga en el mismo semestre, y particularmente de Matías Almeyda como el artífice de la resurrección de un equipo que estuvo cerca del descenso y esta vez levantó el trofeo.

 

 

 

 

 


Fuente: Red Noticias.

 

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