Joven baleada por comunitarios analiza denunciar a Gobierno de Guerrero

Semana Santa ha sido el inicio de la rehabilitación para una turista que, de camino a Acapulco, recibió un balazo en retenes de una supuesta policía civil. A casi un mes de aquello, las autoridades hablan de una investigación sin tomar declaración a la víctima

Crónica dio cuenta en días pasados del caso de Valeria, joven de 24 años, apasionada de las escaramuzas (la charrería realizada por mujeres), lesionada el pasado 18 de marzo por las balas de “policías” comunitarios en el estado de Guerrero, concretamente en el poblado de Petaquillas, Guerrero.

Los comunitarios en realidad son civiles armados, sin regulación y sin preparación para hacer lo que hacen: poner retenes en carreteras, detener a quienes  pasan so pretexto de dar seguridad al pueblo. La noche del 18 de marzo, se le marcó el alto al auto en el que viajaban cuatro jóvenes turistas, incluida Valeria, que viajaban hacia Acapulco. Los muchachos se espantaron, el conductor no se detuvo y empezó el fuego contra ellos.

La familia de Valeria piensa que poco se podrá hacer al denunciar solo a estos vecinos que han decidido meterse de policías y, como se ve, balear a un auto de turistas. Están pensando más bien en la responsabilidad del gobierno estatal por estos hechos.

Esta es la primera vez que habla Valeria. Lo hace a unos minutos de entrar a recibir un largo tratamiento para devolver sensibilidad a la mitad de su cuerpo, la que quedó lesionada por las balas de esos civiles que nadie en Guerrero regula, ni vigila. “Unas personas vestidas de civil querían detenernos, estaban con armas, nosotros nos espantamos y decidimos avanzar; no nos detuvimos por miedo, nos dio miedo verlos con armas, avanzamos y nos empezaron a disparar y a mí me tocó una bala en la espalda”.

Todo esto sucedió cerca de la medianoche del pasado 18 de marzo, Petaquillas, donde una policía comunitaria realiza labores de vigilancia al margen de la autoridad estatal. Este grupo  ha sido protagonista de enfrentamientos con policías regulares.

Los hechos violentos de las policías comunitarias guerrerenses se enmarcan en la lucha que se mantiene por el control de la seguridad, en el corredor del Valle del Ocotito, de este municipio, y de Tierra Colorada, hasta Xaltianguis, en el municipio de Acapulco, donde grupos delincuenciales trasladan estupefacientes, secuestran y extorsionan a los pobladores.

En esta ocasión esos hechos violentos se tradujeron en el ataque con armas de fuego en contra de un grupo de turistas, una bala terminó en la espalda de Valeria y así empezó su viacrucis, después de doce horas fue trasladada, en ambulancia rentada por sus padres, al hospital de traumatología de Lomas Verdes. Los supuestos policías comunitarios llevaron a los jóvenes a distintos “consultorios” para que les atendieran sus heridas y no pasó nada, ni siquiera en Chilpancingo, capital guerrerense, se le pudo atender, y mucho menos se tomó su testimonio para iniciar una denuncia. “Me estuvieron llevando del IMSS de Chilpancingo a otro hospital, al hospital general en donde me dieron quetorolaco, me trataron de tranquilizar pero mi dolor se incrementaba a cada momento, llegan mis papás y es cuando me trasladan, en ambulancia vía terrestre, al Hospital de Lomas Verdes”.

Ahora Valeria se encuentra postrada en su cama sin tener movimiento de su cintura para abajo, espera y confía en que las autoridades del Estado de Guerrero hagan algo por ella.

Lo que en Guerrero es un desorden absoluto en el tema de civiles armados, a Valeria le ha significado un cambio radical en su vida. Hasta ahora, a pesar de que el Fiscal de Guerrero señaló que hay una investigación oficial sobre el caso, nadie se ha acercado a Valeria o su familia.

Valeria platica con Crónica y a pesar de su actual estado de salud, sus palabras suenan firmes y sobre todo optimistas. “¿Cómo estoy? Pues dentro de lo que cabe bien… Estable, con vida, que es lo más importante”.

El llanto en ocasiones es inevitable, pero al final Valeria no tiene mucha opción, si se quiere recuperarse, debe seguir luchando.

“Como todos ¿no?, mi estado de ánimo puede decaer, estar abajo pero ni modo, me limpio las lágrimas y a seguirle”, señala a las puertas de las salas médicas que tratarán su cuerpo durante semanas.

En el caso de Valeria las cosas sucedieron tan rápido y la urgencia por atender su estado de salud fue tal, que en ningún momento se dio cuenta si inicio una denuncia; por si esto fuera poco, nadie, nadie se le acercó para preguntarle qué había sucedido, ninguna autoridad local, en todo su peregrinar por “consultorios” y hospitales, se hizo presente, los heridos de bala, son cosa de todos los días en esa parte del Estado de Guerrero.

“Ninguna persona se acercó conmigo, ni para que rindiera mi declaración, ni para ofrecerme ayuda, ni para ver qué había pasado, hasta que llegué a traumatología de Lomas Verdes se inició la denuncia en el MP de ahí”.

En realidad el MP de la Ciudad de México está en espera de que su contraparte guerrerense se interese por el caso.

Como consecuencia de la bala que se impactó en su espalda, Valeria tiene daños en hígado y bazo, el proyectil afectó las vértebras 10 y 11 y parte de la médula espinal.

“Las consecuencias son que no tengo sensibilidad de la cintura para abajo, me hicieron cirugía en unos de mis riñones, he estado ingiriendo muy pocos alimentos y me tengo que cuidar de cualquier enfermedades como gripa y cosas así, mi estado de ánimo me ha ayudado a salir adelante”.

A pesar de ser realista en cuanto a las afecciones que la mantienen postrada desde hace ya más de tres semanas, Valeria mantiene una buena actitud y sobre todo, no pierde la esperanza de que las terapias le ayudaran a recuperar la movilidad de su cuerpo.

“Como le he dicho a mi familia todos los días, no quiero verme toda mi vida así”.

Rosario, mamá de Valeria confirmó a Crónica que su hija permanecerá hospitalizada para iniciar su rehabilitación y quedará en observación durante los próximos días.

Rosario comentó que ella y su esposo están dispuestos a iniciar una denuncia en contra del Gobierno de Guerrero, por no cumplir con una de sus funciones básicas, que es otorgar seguridad a sus ciudadanos y a quienes viajan por sus caminos y carreteras.

Del responsable directo de disparar en contra del auto de su hija y sus amigos, un civil al que se le ha permitido armarse, poner un retén junto con otras personas sin preparación alguna, piensa que poco se podrá hacer para hacerlos responsables de sus hechos.

 

 

 

 

 


Fuente: Síntesis de Guerrero.

 

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