Sí hay manera de sacar a Donald Trump de la Casa Blanca

A casi dos semanas de que asumió la presidencia, Donald Trump ha sido un dolor de cabeza para México y para el sector que no votó por el magnate, alrededor 65 millones de estadounidenses.

¿La buena noticia? Existe una vía legal para que Trump sea destituido, conocida como impeachment.

¿La mala? Si Trump sale, la presidencia la asumiría Mike Pence, el actual vicepresidente. El exgobernador de Indiana se describe a sí mismo como “un cristiano, un conservador y un republicano, en ese orden”.

LA VÍA 

Vamos por partes. ¿Qué es un impeachment?

En la sección 4 del segundo artículo de la Constitución de Estados Unidos se establece que el presidente, el vicepresidente y todos los funcionarios públicos estadounidenses podrán ser removidos de sus cargos por traición, soborno u otros crímenes y delitos menores, mediante el proceso de impeachment (destitución).

Este proceso debe ser iniciado por la Cámara de Representantes, a través de su comisión de Reglas. Esta comisión decidirá si el presidente incurrió en una falta lo suficientemente sustentada y grave como para iniciar un proceso en su contra y pasarlo al pleno. Tras aprobar el impeachment, la Cámara envía el asunto al Senado, que se encargará del juicio.

Para destituir al presidente, se necesita el voto de dos terceras partes del Senado.

El presidente de la Corte Suprema presidirá el juicio; en caso de ser encontrado culpable, el presidente estadounidense abandonará el cargo y puede ser sujeto a juicios criminales si su conducta lo amerita, además de que podría quedar vetado de por vida para competir por cargos públicos.

LAS RAZONES

Entre las múltiples formas para que un presidente sea sujeto a un impeachment se encuentran algunos delitos considerados graves y otros menores. Por ejemplo, el delito más grave por el que un mandatario puede ser destituido en EU es por traición, que consiste en provocar la guerra contra Estados Unidos o unirse a los enemigos de la nación, dándoles apoyo y confort.

Pero ojo, comprobar la traición no es muy fácil, ya que según la ley, “ninguna persona puede ser condenada por traición a menos que dos personas que hayan sido acusadas de lo mismo lo acusen, o que el acusado se confiese ante un jurado”, refiere la Constitución respecto a este delito.

Las otras faltas para que un presidente enfrente a la justicia incluyen sobornos, conflictos de interés, obstrucción de la justicia y mal uso de sus funciones.

EL PELIGRO PARA TRUMP

Una de las críticas constantes que enfrenta Trump desde que anunció su intención de ser presidente estadounidense es su posible conflicto de interés al estar en la Casa Blanca.

Por ejemplo, Trump tiene al menos 45 peticiones de patentes pendientes de ser aprobadas en China, que podrían violar la Constitución estadounidense y suponen un conflicto de interés para las relaciones con Pekín, de acuerdo con la agencia AFP.

Estas peticiones piden el uso de la palabra “Trump” y “Donald Trump” en varios negocios, además de registrar varias fórmulas asociadas a su nombre en chino.

La Constitución estadounidense prohíbe a las autoridades federales que acepten regalos u otro tipo de “honorarios”, incluyendo salarios, pagos o beneficios de gobiernos extranjeros.

“La obtención de una marca, los permisos y otros podrían ser considerados como privilegios otorgados por un gobierno extranjero”, dijo a la AFP Robert Painter, asesor en ética del gobierno del expresidente George W. Bush.

El proceso de aprobación tiene un plazo de entre 12 y 18 meses.

Norman Eisen, antiguo consejero de Obama en esta materia coincidió: “Cada una de estas marcas comerciales es potencialmente una retribución”, afirmó a la AFP.

La “preocupación estipulada en la Constitución es que los beneficios obtenidos por los presidentes provenientes de autoridades extranjeras vayan a distorsionar sus juicios y ciertamente, las marcas son susceptibles de provocar esto”, explicó Eisen.

Pero la Carta Magna no aporta ninguna solución específica, apuntó a AFP Jay Wexler, experto constitucional en la Boston University, para quien la destitución de Trump “sería la solución adecuada para una violación seria”.

LA DEFENSA DE TRUMP

Para evitar el conflicto de interés, Donald Trump delegó sus negocios a sus hijos; sin embargo, “Trump es el negocio esencialmente, así que yo no sé cómo se puede divorciar de esto”, dijo a la AFP el experto en la legislación china, Edward Lehman.

El debate va a persistir en la medida en que Trump no se separe de sus intereses comerciales, incluyendo sus marcas, opinó Jay Wexler.

“¿Cómo sabemos que el presidente no va a estar influido por sus relaciones con China?”, se planteó el experto, que precisó que tampoco hay una certeza de en qué medida las autoridades chinas no estén influenciadas por el hecho de que sea el presidente electo de Estados Unidos.

LA PETICIÓN

Desde el 20 de enero, cuando Trump asumió el cargo de presidente de EU, comenzaron a circular  varias peticiones de organizaciones ciudadanas para que se inicie el proceso de impeachment contra el magnate.

Una de ellas es la de impeachdonaldtrumpnow.org/, que solicita la destitución del mandatario estadounidense por conflictos de interés.

“La Organización Trump tiene acuerdos de licencia en Estambul (Turquía), y ha recibido más de 10 millones de dólares de desarrolladores desde 2014. Además, algunos de sus negocios violan la Cláusula de Emolumentos Extranjeros, prevista en la Constitución estadounidense, que refiere que ninguna persona con un puesto público debe, sin el consentimiento del Congreso, aceptar cualquier regalo, oficina o título de un presidente, rey, príncipe o Estado extranjero”, refiere la organización ciudadana en un comunicado.

De acuerdo con esta propuesta, muchos de los negocios de la Organización Trump violan esta prohibición, como su Torre en Manila (Filipinas), un banco chino que tiene sus oficinas en la Torre Trump (Nueva York).

“Además, muchos diplomáticos extranjeros han hecho reservaciones en el Hotel Internacional Trump, para corresponder el favor de visitar al presidente de Estados Unidos”, agrega.

Otra organización ciudadana que quiere destituir a Donald Trump es la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), también por sus posibles conflictos de interés.

CASOS PREVIOS

El último presidente en enfrentar un juicio de este tipo fue el demócrata Bill Clinton en diciembre de 1998; el exmandatario enfrentó litigios civiles por actos ocurridos antes de su presidencia en un caso de acoso sexual, presentado por la funcionaria pública Paula Jones.

Clinton consiguió sobrevivir al proceso político en 1999 sobre acusaciones que había mentido y obstruido a la justicia durante el caso.

Antes de Clinton fue enjuiciado Andrew Jackson (1829-1837) pero la acusación en su contra fue desestimada; el expresidente Richard Nixon (1969-1974) renunció antes de enfrentar el juicio por el escándalo Watergate, de acuerdo con la Constitución estadounidense.


Fuente: Nación 321.

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