Joven con discapacidad sortea las aguas de la playa Tlacopanocha

Entrena natación en Cuautitlán Izcalli con atletas convencionales (sin ninguna discapacidad) y los iguala en tiempo, nada en el Centro Paralímpico Mexicano del Comité Paralímpico Nacional perteneciente a Comisión Nacional del Deporte y es el único estudiante becado del Tec de Monterrey que reúne la doble condición de ser atleta de alto rendimiento y discapacitado.

Sin embargo, Julio César González Buendía, de 15 años, no padece cualquier discapacidad: nació a los seis meses de gestación con displasia pulmonar, es decir, no tiene los pulmones completos, y con muchas enfermedades derivadas de su nacimiento prematuro: padece un mal del hígado, tiene presión arterial alta, padece síndrome de apnea obstructiva de sueño que lo lleva a dormir “prácticamente pegado a un respirador”, como relata su madre Julieta Buendía, sufre alergias múltiples, y no tiene casi capacidad respiratoria, por lo que los doctores no se explican cómo es que puede nadar, además de que fue diagnosticado con discapacidad intelectual.

Pero él, Julio César, no se arredra:

–Gracias a todo lo que me ha pasado y a todas las experiencias que he vivido, no me queda más que sonreír y esforzarme. Tener una mente clara en lo que quiero y decir sí se puede –dice.

Durante toda la entrevista sonríe, prácticamente se carcajea cuando oye una pregunta que lo pone en aprietos, como decidir si le gusta más nadar en alberca que en el mar, aborda el futuro con esperanza de ser médico, poder competir en los Juegos Paralímpicos y tener “una bonita familia”.

Fue seleccionado para participar en los Juegos Deportivos Nacionales para Atletas con Discapacidad Intelectual, en Morelia, donde ganó el segundo lugar nacional en la prueba de 400 metros libres, una de las más demandantes; el primer lugar en 100 metros mariposa categoría C3 y segundo en 100 metros pecho.

Ha competido en campeonatos estatales en el Tec de Monterrey, Tultitlán y en Interclubes de la Unam, y desde 2011 entrena en el equipo municipal de Cuautitlán Izcalli Pirañas Inmudeci, con atletas convencionales. Actualmente nada en la playa Tlacopanocha “para no perder condición” unos dos o tres kilómetros.

“Me siento completamente increíble porque es un gran esfuerzo de mi parte, de la parte de mi familia el poder triunfar; uno necesita mucha paciencia y necesita esforzarse para poder alcanzar lo que se proponga. En este caso me propuse que iba a ir a las paralimpiadas nacionales y dije, muy bien, voy a ir. Estuvo complicado pero en algunas pruebas soy campeón nacional”, dice.

–¿Que te gusta más, el mar o la alberca?

–Yo considero que me gusta más el mar, no sé, por todo lo que tiene, por la sal, por todos los pececillos que ves debajo de ti, por cómo se siente nadar en él, porque es algo verdaderamente increíble. La bahía es una albercota en donde ves un hábitat completamente diferente al tuyo, donde ves otro mundo prácticamente, donde uno siente que es ajeno y todo es nuevo. Es una experiencia muy, muy bonita.

–¿Qué les dirías a los jóvenes de tu edad?

–Yo les diría que ante cualquier adversidad no miren hacia abajo: siempre hacia adelante, con la camisa bien alto, porque por algo están en esta vida, y algo les depara el destino.

 

 

 

 


Fuente: La Jornada Guerrero.

 

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